De todas las actuaciones de los danzantes, la primera que tiene lugar el día 10 se considera como la más importante entre los oscenses. Esta tiene lugar en la pequeña plaza de San Lorenzo, a la cual acude una gran cantidad de espectadores para poderla ver que llenan tanto la plaza como las calles adyacentes a la misma. Las personas que ocupan las últimas filas no están en buena situación; no obstante, no se conforman sin llegar a esta actuación que tiene lugar una vez al año, sino que quieren ver a los Danzantes aunque sea solo un instante. La mayoría de las primeras filas es gente joven, que ha esperado mucho tiempo trasnochando. Ellos dien que hay que estar en la plaza desde las 4 ó 5 de la madrugada para conseguir el mejor sitio desde el que apreciar los bailes, que empiezan a las 8,30.

Este fenómeno, el de esperar mucho tiempo sentados en la plaza la llegada de los Danzantes, ya se considera una especie de tradición de la Fiesta de San Lorenzo. Además de los jóvenes que lo experimentan por primera vez se pueden encontrar bastantes asiduos, que ya se conocen, pero que no son amigos ni se saludan en el resto del año.

Posteriormente, los danzantes acompañan la Solemne Procesión ejecuntando por detrás de la peana de San Lorenzo el dance de las espadas. Al llegar a la plaza de la Catedral los danzantes entran bailando en el patio del Ayuntamiento, y despues de un breve descanso y un refrigerio, la Procesión a la que se ha incorporado el Cabildo Municipal y otras Autoridades, se dirige nuevamente hasta la Basílica de San Lorenzo. Momentos antes de iniciarse la solemne misa pontifical, los Danzantes entran en la Iglesia bailando hasta el altar mayor hasta dar frente a la imagen laurentina del oratorio.

Al finalizar, la misa pontifical se vuelve a ejecutar la danza de las espadas para acompañar al Cabildo Municipal hasta el Ayuntamiento

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