VIVAN LOS DANZANTES… GRACIAS A LA COFRADIA DE SAN JORGE

Los danzantes de Huesca, representan una de las tradiciones más antiguas, populares y queridas por los oscenses, y sus actuaciones durante las fiestas patronales de San Lorenzo, especialmente la que tiene lugar cada 10 de agosto, llenan de alegría, emoción y recuerdos las calles de Huesca.
Actualmente hay 27 plazas de danzantes, que incluyen el Mayoral, un Danzantes para las cintas, un Rabadán y 24 Danzantes que forman 6 cuadros de baile. Cuando una de estas plazas queda vacante, es cubierta por tradición familiar, por lo que ser danzante constituye un honor y un privilegio al alcance de muy pocos.

Sin embargo, hubo un tiempo en que los danzantes no gozaban de la misma aceptación y popularidad que disfrutan en nuestros días, y era posible llegar a ser danzante sin tener tradición familiar. Incluso, la "vistosa danza de los hortelanos de Huesca" paso por varios momentos críticos en las primeras décadas del siglo pasado, como en el año 1933. Aquel año las tensiones político-sociales estuvieron a punto de acabar con la tradición del dance cuando la Confederación Nacional de Trabajo (CNT) prohibió a los danzantes afiliados salir en la procesión. La participación de los danzantes se aseguró con la entrada de dos danzantes labradores (“Paraíso” y “Nino") y tres danzantes nuevos (Pepito Martínez, Marianito Pérez y Emilio Miravé). Estos últimos, que no eran hortelanos ni labradores, fueron llamados cariñosamente danzantes "señoritos". Además, para garantizar la continuidad del dance en Huesca, se crearon los cuadros de danzantes infantiles.



Danzantes en 1933 La continuidad de la tradición del dance se garantizó con la entrada de tres danzantes que no eran hortelanos ni labradores (danzantes "señoritos") y la creación de cuadros de danzantes infantiles (R. Compairé. Fototeca de la DPH).



Menos conocida es la crisis que tuvo lugar entre los años 1914 y 1923. La falta de recursos económicos de los hortelanos para confeccionar los vistosos y costosos trajes, ocasionó una progresiva disminución en el numero de danzantes que incluso puso en riesgo, algún año, la continuidad de la tradición del dance. La fundación de la Cofradía de San Jorge en el año 1923, por parte de ilustres oscenses, junto con la colaboración económica del Circulo Oscense y del Ayuntamiento, posibilitaron la confección de nuevos trajes y la incorporación de 4 nuevos hortelanos a la "típica y castiza comparsa de danzantes". De esta manera, el día 10 de Agosto de aquel año se pudo ver la "típica danza, aumentada y reformada" y a los danzantes "tejiendo con las cintas multicolores, esa danza que hace años no habíamos visto interpretar". A continuación se transcriben las menciones que aparecen en la hemeroteca del Diario del Altoaragón en relación a este periodo, la creación de la Cofradía de San Jorge y su relación con los danzantes.

1914-1918: "El número de danzantes era menor que otros años"

El 11 de Agosto de 1914, se hace mención por primera vez a una disminución en el numero de danzantes, y aparece el siguiente texto en referencia a los actos festivos del día de San Lorenzo: "como dato curioso, debemos consignar que el número de danzantes era menor que otros años. A este paso acabará por suprimirse esta tan alegre, tan simpática y, sobre todo, tan tradicional comparsa"

Tres años mas tarde, en la edición del 14 de Enero de 1917, en la trascripción de un pleno del Ayuntamiento, en el apartado de ruegos y preguntas, se hace la siguiente mención "El concejal jaimista habla de los danzantes, diciendo, que según noticias que tenía, éstos es muy posible que no bailen para las Fiestas de San Lorenzo. Se conduele el aludido concejal de que pueda desaparecer un número tan típico, tan clásico, tan tradicional, como los danzantes. El presidente: No sabíamos al discutirse los presupuestos que los danzantes estuvieran quejosos con el Ayuntamiento, pues de haberlo sabido, se hubiera elevado la consignación para este tan clásico festejo. Agradezco al señor Tormo las advertencias que ha hecho sobre este particular, y crea, que si es necesario el Municipio apoyará a la comparsa aumentándole la gratificación que podremos sacarla del capítulo de imprevistos". Así se realizó, y en la edición del 11 de Febrero de 1918 se hacía mención en un apartado que recogía los presupuestos del Ayuntamiento a un aumento de 50 pesetas en la gratificación a los danzantes.



Danzantes en 1922 Entre los años 1917 y 1923 el número de danzantes disminuyó y solamente danzaban tres cuadros, por lo que no se realizaba el dance de las cintas (I. San Agustin. Fototeca de la DPH)



1922: Solo pudieron salir tres cuadros (12 danzantes)

El 8 de Agosto de 1922 se volvía a hacer mención a la posibilidad que no salieran los danzantes. En un apartado denominado De fiestas. Para San Lorenzo se recoge el siguiente texto "…Antes de dar cuenta de ello, hemos de consignar, satisfechos y entusiasmados, como buenos oscenses, que lo de los danzantes fue la consabida tempestad en un vaso de agua. Los danzantes saldrán. ¿Quién dijo lo contrario? Nos preguntaban el "Bolero" y otros compañeros. Salimos y seguiremos saliendo, nos den poco, mucho o nada. Acompañan al Santo en la procesión cuatro cuadros, o sean 16 danzantes, y si el Ayuntamiento regalara los trajes- que son muy caros, el número de danzantes se vería aumentado en el doble año que viene". Finalmente solo pudieron salir tres cuadros (12 danzantes), como queda reflejado en la edición del 10 de Agosto, en la cual aparecen los nombres y apellidos de los danzantes que participaron en la procesión:
- Mayoral: Felix Palacios
- Danzantes: Florentín Palacios, Bienvenido Susín, Francisco Susín, Pablo Soria, Francisco Mur, Doroteo Esperanza, Ignacio Esperanza, Pablo Esperanza, León Gracia, Miguel Viñuales; Gabriel Olivan, Francisco Badía Sarroca.
- Rabadanes: Hilario Boira, Florencio Pueyo.

Mayo de 1923: Felix Palacios "Calistro" el Mayoral

El 9 de Mayo se hace nuevamente mención a la falta de danzantes y el riesgo de su desaparición. "En los días anteriores y posteriores a nuestro gran San Lorenzo, oigo todos los años a Pepito Atarés, Jose María Lasaosa Dilla, Luisito Fuentes, Luquetas, y a muchos más cuya lista sería extensa, el que no deberíamos consentir que desapareciesen los danzantes".
A continuación, interviene Felix Palacios "Calistro", Mayoral de los danzantes, para explicar con sus propias palabras que el retraimiento para hacerse danzante consiste principalmente en lo costoso que resulta el traje y su indumentaria. "… se necesitan 10 o 12 duros para salir uno bien equipado y que para completar el cuadro como estaba antiguamente se necesitará 10 o 12 individuos más. Aún se conservan zapatillas, mantillas de encaje y bandas, bordadas por nuestras madres y abuelas, y bien seguro estoy que si las señoritas oscenses de ahora, del mismo sentir y pensar que aquellas otras que en 1896, bordaron el estandarte de la Cruz Roja, fuesen invitadas para tan preciosos menesteres, aceptarían de buen grado misión tan popular cuya nota simpática sería el número más chic de las fiestas de San Lorenzo"

Junio de 1923: "Una tradición que hay que conservar"

El 9 de Junio, Simon Ena, "oscense de viejo cuño, conocedor y apasionado entusiasta de las cosas locales y de las tradiciones de nuestro pueblo", se lamentaba "…de que la típica y castiza comparsa de danzantes, que acompaña en la mañana de San Lorenzo la imagen del Santo en su carrera procesional por nuestras calles, estaba a punto de perderse para siempre si manos solícitas no acudían presurosas a evitar esa dolorosa desaparición". A continuación, se hace un llamamiento "…a cuantos se preciaran de verdaderos oscenses para que el domingo, al filo de las tres de la tarde, acudan al bar de Gilé, muy oscense también, para cambiar impresiones y adoptar acuerdos" para "contribuir con su voluntad y su iniciativa a dar mayor realce a la vistosa y pintoresca danza" porque "los "danzantes" no sólo no desaparezcan, sino que cada año salgan en mayor número y presten a la procesión clásica el más sugestivo y evocador encanto".

Respondiendo a este llamamiento, una nutrida peña de oscenses en la que también estuvo presente el alcalde señor Sopena, se reunieron en el bar de Teodoro Galindo. En la edición del 11 de junio aparece un resumen de esta reunión y el nombre de los asistentes a la misma: "Reinó una cordialidad y un ambiente delicioso de entusiasmo por las cosas locales y en principio se acordó aumentar este año a 16 el número de danzantes, para lo cual se les costearán los trajes y espadas por suscripción popular. Además se solicitará del Ayuntamiento que conceda una gratificación en metálico a los danzantes para que el día del Patrono puedan reunirse a comer. De esta suerte se les estimulará y se afianzarán los lazos de unión entre ellos" Aparte de esto, quedaron en formar la Cofradía de San Jorge "que tendrá por fin la conservación de todas las tradiciones clásicas de nuestro pueblo" y animaban a los hortelanos de Huesca "entre los que siempre ha constituido un honor figurar en la cofradía de danzantes, para que se suscriban en los mismos puntos y completar los cuatro cuadros que han de salir en las próximas fiestas".

Julio de 1923: Constitución de la nueva Cofradía de San Jorge

En la edición del 5 de Julio, se informa del éxito de la constitución de la nueva Cofradía de San Jorge, así como la resolución de su primer punto de actuación: la reorganización de los danzantes. "Los hortelanos de Huesca, los simpáticos hortelanos, en los que se hermana la hombría de bien con la ruda franqueza de la tierra, han respondido como esperábamos y se han cubierto las cuatro plazas nuevas inmediatamente". "El circulo Oscense, que sabe siempre ponerse en las avanzadas de todas las iniciativas, ha tenido por boca de su Junta directiva, el rasgo honrosísimo de costear los trajes a los nuevos danzantes, y a estas horas, en los Almacenes de San Pedro están confeccionando los vistosos vestidos que el día del patrón lucirán aquéllos". "El Ayuntamiento aumentará la gratificación que da todos los años a los danzantes y así, con facilidades que son tan de agradecer, veremos desfilar el día 10 de Agosto, la típica danza, aumentada y reformada, constituyendo, como siempre, la nota más típica, más bella y más genuinamente oscense"

Agosto de 1923: Vivan los danzantes

El 7 de Agosto, se volvía a hacer mención a la reorganización de los danzantes y a la contribución generosa del Círculo Oscense, así como a la recuperación de la danza de las cintas. "La típica comparsa de danzantes, uno de los números más vistoso y pintorescos de nuestras fiestas saldrá este año incrementada y bien vestida. La compondrán cuatro cuadros que jugarán sus espadas y sus palillos, tejiendo con las cintas multicolores, esa danza que hace años no habíamos visto interpretar". "Como suponíamos, las cuatro plazas nuevas de danzantes se han cubierto rápidamente y todas las tardes ensayan sus danzas típicas con verdadero entusiasmo que dice mucho del cariño que por la tradición local sienten los que integran tan popular cofradía"

En la edición del 11 de Agosto, aparece un breve escrito en prosa de Juan del Triso (seudónimo bajo el cual escribía el costumbrista Luís Lopez Allué en el Diario de Huesca) titulado "Vivan los danzantes" en el que recoge todos estos hechos.



"Vivan los danzantes" Escrito de Juan del Triso (Luís Maria López Allué) en la edición del 11 de Agosto de 1923, sobre la fundación de la Cofradía San Jorge para proteger a los danzantes y las tradiciones.



Una tradición muy viva

Desde entonces, si excluimos el año 1933 con las tensiones politico-sociales anteriormente comentadas, y el año 1936, cuando no salió la procesión debido a la guerra civil española, no ha vuelto a peligrar la tradición del dance oscense. En el año 1933 dejó de ser una danza exclusiva de los hortelanos de Huesca, y en los años siguientes el número de danzantes se mantuvo e incluso aumentó llegando a salir cinco o incluso seis cuadros a partir de 1990. Sin embargo, las vacantes que se producían no siempre se cubrían y era posible acceder a la Agrupación sin tener tradición familiar. De hecho, entre 1930 y 1960, hay constancia de la entrada de muchos danzantes sin tradición familiar. Algunos danzantes todavía en activo, recuerdan como en su caso fueron requeridos por el Mayoral en los meses previos a San Lorenzo, para ocupar alguna vacante repentina. Eran otros tiempos, y muchas veces las obligaciones laborales fuera de nuestra ciudad impedían a algunos danzantes acudir a su cita el día del Patrón. En la década de 1960 los homenajes realizados por las peñas y el Ayuntamiento de Huesca a los danzantes, acaban por convertir a los danzantes en uno de los pilares de las fiestas de San Lorenzo y en 2005 la historia y tradición del dance contribuyó a declarar las Fiestas de San Lorenzo de "interés turístico nacional". Desde estas líneas, queremos mostrar nuestro agradecimiento a todos aquellos oscenses de "pura cepa" que constituyeron la Cofradía de San Jorge, que con su iniciativa y voluntad contribuyeron no solo a la reorganización de los danzantes si no también a mantener viva la tradición del dance hasta nuestros días.




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