El pasado 3 de abril fallecía en Huesca, a la edad de 93 años, Victorino Solanes, danzante desde 1933 y mayoral de la Agrupación entre los años 1971 y 2004, además de hortelano y persona muy popular y querida entre los oscenses

Entró a formar parte de los Danzantes en 1933, dentro de lo que se llamó la Agrupación de Danzantes Infantiles, con la que algunas personas de Huesca, entre ellos Pascuala Ramón, madre de Victorino, intentaron dar continuidad a una tradición, que se veía en serios problemas debido a las tensiones político-sociales que se vivían en nuestro país.

   
   


El 15 de agosto del año 1971 fue nombrado por antiguedad mayoral de la Agrupación en sustitución de Pablo Esperanza "Cacón", fallecido en marzo de ese mismo año. Reseñar que el 10 de agosto, no se cubrió el puesto de mayoral como homenaje y recuerdo al mayoral fallecido.

Durante sus años de mayoral, se renovaron los estatutos, se llevó el dance a los barrios, y se realizó el homenaje a los antiguos danzantes con la entrega del danzante de oro. Además se inauguró el monumento a los danzantes y el Centro Raíces, sede de la agrupación.

En el mes de abril de 1985, Victorino encabezó la delegación de oscenses que peregrinó a Roma a visitar la tumba de San Lorenzo. En la audiencia con Juan Pablo II, el mayoral le hizo entrega de un pergamino preparado en recuerdo de esta peregrinación. Posteriormente se visitó la tumba de San Lorenzo y se ejecutaron todos los dances en la plaza de la Basílica San Lorenzo Extramuros.

Más de 30 años al frente de la Agrupacíón, convirtieron a Victorino en una persona muy popular y querida entre los oscenses, merecedora de muchos homenajes y distinciones, entre los que podemos destacar los siguientes:

- La Parrilla de Oro de la ciudad de Huesca, el 9 de agosto de 1989, en reconocimiento a su trabajo a favor de las fiestas de San Lorenzo. Se la impuso Emilio Miravé, quien fuera danzante y alcalde de Huesca.

- El 10 de agosto de 1995, fue homenajeado con motivo de sus bodas de plata como mayoral de los danzantes. Cuando salió de la botería de Pedro Lafuente, los danzantes formaron un túnel con sus espadas, y Victorino salió bajo el pasillo a los sones de "Recuerdos de Huesca", el pasodoble que antecede al baile de "El Degollau". El maestro Sampériz había realizado unos arreglos de esa pieza para la ocasión. Jesús Esperanza entregó a Victorino una placa conmemorativa. El entonces alcalde, Luis Acín, y la presidenta de la Comisión de Fiestas, Maribel Abril, colocaron en el pecho del Mayoral una aguja con una albahaca de plata. También ese año, los comerciantes de Huesca le rindieron un homenaje por esas bodas de plata.

   
   


El 10 de agosto del 2004, con 84 años, después del baile del Degollau, pasó el testigo al nuevo mayoral, Pascual Campo, tras 72 años como danzante a sus espaldas, de ellos 34 como mayoral, en un momento de gran emoción, con toda la plaza de San Lorenzo vitoreándolo. Era la primera vez que un mayoral dejaba su cargo en vida. Los muchos años, problemas en sus rodillas y en sus ojos, que recordamos siempre vidriosos, le hicieron pasar el testigo a Pascual Campo. Ese mismo año, su nieto Iñaki Solanes, lo sustituía como danzante.

Además de danzante, Victorino Solanes fue hortelano de corazón y de profesión, oficio que aprendió de su padre el Sr. Mariano. Mientras le respetaron las piernas no dejó de acudir a su querida huerta en la Torre del Gallo, primero junto al desaparecido "partidero" de la calle de San Martín y posteriormente trasladada a la antigua carretera de Arguis, junto a la Torre Capuchinas, debido a la construcción de la Ronda Sudeste (actualmente Avenida de los Danzantes). Muchos de los danzantes nos acordamos con gran cariño de la Torre del Gallo, pues era tradición que los debutantes acudieran a esta para aprender y practicar los dances antes de acudir a los ensayos generales de la Agrupación. Gran hospitabilidad y generosidad la de Victorino, que siempre gustaba de ofrecernos un buen trago de vino en los descansos, y obsequiarnos con unos buenos tomates y lechugas de su huerta.

La noticia de la muerte de Victorino ha sido sentida con gran pesar y dolor entre los danzantes y todos los oscenses. El danzante nos ha dejado pero siempre permanecerá entre nosotros su recuerdo y su compromiso con la ciudad y los danzantes. En nuestra memoria no deja de aparecer la figura de Victorino, la mañana de San Lorenzo, entrando bajo una gran ovación en la plaza, con su camisa blanca, su faja roja y un ramo de albahaca y su baston, tallado por el oscense Pepe Larrui, en sus manos. Baston en el que se podía apreciar una bonita talla de San Lorenzo con la parrilla, y que levantaba al cielo, antes de gritar el "Aura" con el que los danzantes comenzabamos los bailes en la mañana de San Lorenzo.

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Ensayo general, agosto 2013
Mariano Claver Giral (1926-2013)